Como su propio nombre indica, los radares pedagógicos tienen como objetivo educar al conductor, pero no sancionarle.
¿Qué son los radares pedagógicos?
Los radares pedagógicos o también llamados radares educativos son aquellos que muestran la velocidad a la que circulan los coches (de uno en uno) con el único objetivo de hacer consciente al conductor de si va demasiado rápido o su velocidad es la apropiada.
Su función es, por tanto, meramente informativa. Detectan la velocidad de los vehículos, alertando a los conductores que rebajen la velocidad en caso de superar el límite permitido. Para ello, a través de una pantalla envían mensajes como «Reducir velocidad» o «Atención zona escolar»; en la pantalla también se puede informar de otras incidencias que afecten al tráfico.
Radar pedagógico Evolis, un ejemplo real
Evolis es uno de los radares educativos más utilizados. Comercializado por Elan City, en este momento funcionan más de 13.000 unidades en 45 países de todo el mundo (o al menos eso afirman en su página web).
El Evolis puede funcionar como radar fijo o radar portátil es capaz de detectar la velocidad de los coches que se aproximan a una distancia de hasta 300 metros.
Este radar pedagógico permite que los conductores vean a qué velocidad circulan y sepan si se están pasando o no de un solo vistazo: si la velocidad es adecuada aparece en verde; si supera los límites permitidos en ese tramo de vía, los números parpadean en color rojo. Utiliza tecnología LED para que el conductor vea su velocidad a una distancia de 200 metros. «La combinación de los colores permite un impacto psicológico inmediato sobre el conductor», explican. Además, bajo los números aparece un mensaje relacionado con el comportamiento del conductor en ese momento.
Dónde encontrarás radares pedagógicos
Elan City asegura que los radares educativos o pedagógicos reducen hasta en un 25% la velocidad de los tramos. Lo consiguen por un efecto psicológico: a nadie le gusta que le llamen la atención o que los demás vean que circula por encima de la velocidad permitida. También son una llamada de atención para aquellos conductores que no son conscientes de la velocidad a la que circulan.
Se pueden colocar en multitud de sitios pero lo habitual es encontrarlos a la entrada de pequeñas localidades, en zonas peatonales y, sobre todo, en áreas escolares.






